miércoles, 11 de noviembre de 2009

manos a la obra (maullidos del 68)



sí, manos a la obra, porque acá como te descuides feneces de inmovilidad, de inercias y de verlas venir. 


en la Habana Blues, un peliculón que les recomiendo del sevillano Benito Zambrano, poco pródigo pero muy afortunado creador español -que hizo su carrera cinematográfica en cuba-, el Tito, uno de los protas, en un momento dado dice algo así como: “dale, bróder, que somos jóvenes y éste es un país como ninguno para perder el tiempo”. 


les recomiendo la peli porque se van a ver mucho en ese cacho de celuloide rodado en la cansada Cuba. ellos pensándose si subirse a las jodidas lanchas...; aquí jugándonoslas echando mano de una envenenada visa a ticalandia, empeñando a nuestras madres por un billete hacia la falsa europa o intentando pasar el puto muro de río grande en los bajos del bus de los coyotes del norte. todo con fondo de son, corrido o regetón, que para el caso...


...son todas pérdidas obligadas de un tiempo vital y precioso que podría transcurrir plácidamente en un país en el que se podría vivir como en la más feliz de las repúblicas que en el mundo han sido o son, gozando los poquitos que somos de los inmensos recursos que nicaragua tiene, pero mantiene enlodados y subactivos como los de cualquier gran diamante en bruto y por descubrir. 


y así, muy al triste contrario, lastrados por banqueros que son omnímodos zopilotes diurnos, exiliados por empresarios que no pasan de ejercer de rémoras malcriadas, e hipnotizados por políticos que gesticulan como complacientes títeres de los anteriores, se nos pasan las vidas encharcadas en mal pegue, flor de tayacán, autocompasión, rezos, letanías y sueños rotos cada día que amanece.


ya es hora de ponerse manos a la obra, a nuestra faena, allí donde le toque a cada cual y sin dejarse ir a verlas venir.


reflexiones las anteriores para las que tiene más que tiempo este gato cuando le toca la inevitable hora u hora y media de cola en ventanilla hasta firmar su remesa de croquetas que han de mandarle desde su callejón del gato, de allá del rastro, en los madriles (porque más caras me salen aquí, gracias a que los linces del país de cargill o purina demuestran la brillante habilidad estratégica de comprarnos nuestro trabajo y maiz bien baratos para vendérnoslos bien caros, hechos bolsas todo color y diseño, en sus cadenas walmart o en nuestras sociables distribuidoras familiares. para no deprimirles no les hablaré de la infinidad de productos, encima innecesarios, que ustedes, infelices humanos, les tienen ya condenados a consumir en condiciones de abuso peores aún si cabe, que siempre cabe).


esos tiempos muertos de espera muerta... ¿han calculado ustedes alguna vez las horas perdidas en colas banpro o bac o bancentro o banpollas en vinagre, más las de la luz, el agua, el teléfono, la ventanilla tal o cuál o pascual, el papel éste y el papel aquél y todos sus primos papeles, y las gestiones fallidas, repetidas, las que no queda más remedio que agarrar un ruteado para ir a hacerlas...? ¿no lo han hecho?, no se preocupen, es casi imposible el cálculo. 


sólo piensen en esos incalculables tiempos y piénselos como caída, pérdida de actividad, de productividad, incluso de ocio... ¿no es sangrante? ¿y no lo es más si encima sabemos que las soluciones están a mano, que los bancos y grandes y menos grandes empresas tienen que mejorar su servicio porque tienen beneficio para ello; que el estado y sus ventanillas deben organizarse porque para ello hay ordenadores e internet y programas y programadores; que las personas que atienden deben estar en todos los sitios pagadas para estar motivadas y preocuparse de lo que hacen y de los que atienden...; y que sean productivos, y que se les pueda exigir y que además estén satisfechos y aporten y sean protagonistas de la aventura colectiva del bienestar? 


¡que está todo inventado sras. y sres., que el que no lo hace es porque no quiere o tiene algún bastardo interés que sólo le beneficia a él! ¡que los objetivos comunes son siempre los mismos, y comunes, y ahí no hay ideas que valgan, hay únicamente métodos, eficacia o ineficacia, resultados o no!


el resto, es sólo acaparar miserablemente para unos pocos, bordar banderas o armar turbas y hacer sonar músicas infernalmente celestiales.


así que menos falar e mais trabalhar que dirían un lusitano o un brasileiriño; y desde arriba, siempre empezando desde arriba,esto tiene que ser un bloque, no una fácil y engañosa pirámide; manos a la obra, juego raso y patada a la espinilla (chimpinilla); brega, compromiso, solidaridad verdadera y no televisiva; menos flores y menos lobos, caperucita; líderes si trabajan, y calladitos, prohibidos los discursos; la imaginación al poder; reelección: ¿eso qué coño es?; vitalicia, sólo la vida.


este gato y otros en vías de extinción, que andamos pandilleando, tenemos planes. viejos y pellejos, llenos de mataduras, con sólo las ralas orejas, las  astilladas zarpas, el flaco rabo y cuatro huesos bien marcados... pero aún repletos de ganas y lamiéndonos a fondo en la mañana, inasequibles al desaliento para estar alerta y no desperdiciar ni un segundo que pueda quedar para siempre en la mente de todos.


vamos a dejarnos las uñas que nos puedan quedar en hacer de estelí la ciudad donde todos quisieran vivir, que todos quieran visitar y pasear, en la que todos se quisieran ver. ¿que no nos lo permiten?, una matadura de lomo más, o una metedura de pata menos. 


al fin y al cabo más vale un fin espantoso que un espanto sin fin. 


así que sean realistas, pidan lo imposible.


próximo capítulo y por fin:  el mural   





  

lunes, 9 de noviembre de 2009

el petroglifo muerto. in memoriam (aullido)




la tina, mi fiel colega mestiza nacida durante una luna del sur (por eso su color blanco con algún antojo de canela), adora los paseos de sábado. le gustan todos, pero los sábados le resultan más paseo, acostumbrada a tantos años de obligaciones que sólo nos dejaban a nuestras anchas ese día libre acolchado por el próximo futuro de un domingo de quietud absoluta, de mullida felicidad indolente.

animada también por un ambiente que suele notar más dichoso que los otros días en los que las ocupaciones roban a las gentes de las calles o las dirigen obstinadamente hacia destinos marcados y obligados, disfruta intensamente de cualquier sensación que estimule sus sentidos, de cualquier visión linda en su retina, cualquier olor que regale su fino olfato, cualquier delicado son que acaricie su portentoso oido.

además ella no es rencorosa. ni exigente. nunca la verás resentida, aunque alguna contrariedad la haga caer algo más las orejas durante un tiempo que nunca se alarga porque nunca es larga su memoria para las cosas que no le gustaron. es una de sus muchas cualidades que la hacen adorable. y me refiero específicamente a éstas, que la hacen grande a mis ojos de felino, más egoista, taimado y hasta a veces vengativo, porque nunca se mostró dolida por haber venido a vivir a una ciudad como estelí. sé que aquí echa en falta calles arboladas, perros sanos y bien cuidados como ella, parques, playas,... es alguien que se conforma con poco, pero sabe distinguir bien cómo son esas pocas cosas que le dan la vidilla que entiende y busca y la hacen dormir feliz.

por eso, sin quejarse ni agriar su alegre ladrido, me pregunta muchas veces por qué aquí nadie parece darse cuenta de lo importante que es la belleza de las cosas para sentirse bien y vivir más; y que la belleza de las cosas no tiene que ver con la riqueza, con la plata o el dinero. que se pueden generar cosas tan bellas con lo poco que con lo mucho, sólo hace falta quererlo y esmerarse. la imaginación hace el resto. 

me ha preguntado una y mil veces por qué aquí la gente parece preocuparse tan poco de sus casas y de sus calles, de sus imprescindibles interiores y de esos exteriores en los que se desarrolla la vida colectiva y que tan abandonados le parecen a ella, o tan siempre iguales, o tan anodinos y olvidados de sí mismos... por qué ensucian indolentemente, no cuidan, no mantienen, aunque limpian y gastan agua como para nada, barren como se puede barrer un monte, todo mecánicamente y como sin sentido, sin saber muy bien qué es lo que definitivamente buscan o quieren.  y mientras y después, todo sigue como estaba, monótonos paisajes urbanos que nunca mejoran. 

"¿por qué matarón al petroglifo?", me pregunta tantas veces con su tono inteligente y a la vez de niño malo. "¿qué pasó con tanto árbol, por qué lo echaron de la ciudad?" "¿por qué hay una casa bonita y cien feas, por qué la bonita la hicieron casi siempre tan fea, con tanta reja de alambique y color de liquidación; por qué a las feas no las encalan sólo blancas y les dan la luz que tanto necesitan?" "¿por qué no sacan los jardines fuera, con tanta planta bonita que dejan dentro, y tan bien que saben hacer los jardines y tan lindos se verían en estan calles tan tristonas y dejadas?" "¿por qué han escondido el río y han hecho cauces tan feos que tienen siempre tan sucios?" "¿por qué no se divierten entre todos poniéndolo bonito todo para todos?" "por qué maltratan a los perros y a los ciegos viejos y a las viejas muy viejas si lavan tanto sus carros y sus camionetas". "¿por qué se ven tantos uniformes y tanta gente tan mal vestida?"... 

y así sigue, sin ton ni son preguntando y preguntando cosas que parezcan no tener pies ni cabeza pero yo sé por dónde va su cabecita y me devano los sesos para explicarle lo inexplicable, la mezcla turbia de falta de pasado y de futuro, de oportunidades que nunca se han tenido o permitido; intento alentarle que todo es cuestión de tiempo, que todo llegará, que allá de donde viene ella todo estaba igual no mucho antes de que ella naciera y que más tarde fue cambiando y lo hizo mientras ellas vivía su vida y sus años y llegó a parecer que había cambiado y que todo se había hecho más agradable y más habitable, aunque sólo en apariencia porque hay que tener en cuenta otras cosas y ...



...y así tina y lope pueden estar horas y días y noches divagando como lo hacen los animales, sin traumas ni preocupaciones, acerca de cómo hacemos nuestro mundo diario las personas, qué es lo queremos o hacia dónde vamos, qué nos deja satisfechos o nos da la plenitud aunque sólo sea por un instante. ellos viven minuto a minuto, día a día, como cuando nosotros éramos, digamos, naturales. ya saben, levantarse, ir a cazar, comer lo cazado, disfrutar del tiempo y del espacio, de la naturaleza (o defendernos de ella) hacer el amor, dormir, sobrevivir...

ahora todo se nos complicó en las manos y en la cabeza. los hombres ricos no lo son porque han llegado a una suma pobreza de espíritu y sensibilidad, de sentimientos. los hombres pobres son simples aspirantes a ricos. nos hemos encargado a conciencia de eliminar la tranquila y sencilla posibilidad de una existencia amable para todos, tan posible como ya casi impensable.

en estelí oí decir con sarcasmo a un tipo de ésos que se dicen cooperantes, sí, de esos que salvo honrosísimas excepciones que confirman la regla, vienen de ostentoso turismo pagado por la solidaridad de otros a zurzir en vez de coser, a parchear en vez de renovar o construir (¿reconstruir?), a no acabar o dejar en marcha nada, que "la foto general del nicargüense es la de un indio en chanclas, sentado en una letrina, con un celular de 100 dólares pegado a la oreja". 

lo más llamativo de todo esto es la foto del que hace la foto: estricta semana inglesa con concesiones extralight (o extra lite) de horas extra, camioneta del año, casa de habitación céntrica con todo y empleada, gastos profesionales, personales y familiares sin límites definidos, timba de póker cada viaje a managua, dos meses de vacaciones al año con billetes de avión a cargo de su oenegé, salario limpio de polvo y paja en origen... y una serie de perlas dialécticas cultivadas como la que ya les comenté: "este país se podía llevar como una empresa, para cuatro gatos que son" (no hay mención por supuesto a la sociabilidad de tal empresa), "a éstos -los nicas- me los tengo  bien calados, llevo tantos años aquí...; aquí no hay mucho que hacer..." (el caso es que no se va). 

y lo más sangrante es el pie o razón que pueda tener ese tipo de personajes para justificar lo que dicen, el malinchismo en el que se aco(mo)dan para rampar y campar por sus respetos, la falta de reacción autóctona, de nervio, garra o como quieran llamarlo; de inercia, autocompasión y complejo de inferioridad, que al final son los mismos males de los que sistemáticamente se han aprovechado, aprovechan y aprovecharán los perros del poder, los de aquí, de allá y de acullá, para mantener las cosas en su sitio (en su sitio de ellos).

pasan los días, los meses, los años, las generaciones... las reacciones no llegan. haberlas haylas, como las brujas, pero se disipan en su propia impotencia, en sus múltiples trabas exteriores y miedos internos; sobreviene la inercia, la falta de acción, que es la negación de la vida. como mucho nos quedamos en la inútil, continua palabra sentada, charlas de salón y café, repetitivas delante de su televisor estropeado hasta perder su propio sentido y el nuestro.

este mural se ha propuesto ser pintado día a día con palabras, pero palabras que sean luego dibujos y después dibujos que se pinten sobre paredes que más tarde sean paredes que se multipliquen y vayan creando un mundo que sea mundo cambiante de nuevas paredes que son murales que se expresan a sí mismos y a otros que se pintarán sobre nuevas paredes que construyan un espacio común y nuevo realizado en el espacio de todos tal como todos lo deseamos o deseemos. deseo es hacer, construir, dibujar, pintar, generar movimiento que genera espacios donde es posible una existencia más grata y a la vez fructífera, imparablemente existencia y movimiento y quietud que piensa y diseña y crea su nuevo deseo que será su nuevo hacer y crear y no parar salvo en el descanso del disfrute de lo logrado. todo siempre igual y todo siempre nuevo y distinto, como el querer verdadero.

así vivió tina, que se fue a esperarnos para nuestro siguiente paseo hace ya un año. se fue desde aquí, estelí, a otro estelí que ya estará queriendo y paseando y pintando con sus ojos y oyendo con sus orejas y durmiendo con sus sueños para esperarnos y seguir entonces y de nuevo todos sin parar de ser en este universo que nos ha creado y al que pertenecemos y al que debemos el movimiento que nos hizo posible y que debemos perpetuar en él.

en su memoria y hasta nuestro nuevo encuentro seguiremos sus vivos pasos. sin correas. ni miedo a ellas.





jueves, 5 de noviembre de 2009

estimados ciudadanos..., señores reclusos (runruneo)





este gato, el otro día, día de difuntos, les mencionó. de pasada, pero muy agradecido a ustedes, señores reclusos. fue a propósito de mi habitual garbeo de cada "noche de don juan" por ésa para tantos última finca de recreo que aquí llamamos panteón. y que en otros pagos que ya paseé se suscribe como cementerio, camposanto, necrópolis..., en fin nombres que tiene y nunca le faltan.

y lo hice un poco por egoismo -que no me enredé en zarza(da)les, ni mi pelaje se pringó con sustancias de dudosa e inquietante procedencia, ni mi suave pezuña corrió el riesgo de verse atravesada por algún clavo oxidado o zaherida por el típico cristal subproducto de necrófilas bacanales tayacanas-. pero sobre todo lo hice movido por una agradecida admiración y sorpresa al saber que fue obra de ustedes, civiles ingenieros reclusos, en faena de construcción pública, que tal e igual tarea es la de limpiar y ordenar un espacio que la de planificar su enlosado o ejecutar el predio que se le decidiera.


y es que el año pasado corrí (y gravemente) dichos riesgos, cuya elusión sólo fue posible gracias a la paradigmática agilidad de mi especie, aunque al tiempo, las piruetas y danzas que hube de practicar corrieron el añadido peligro de ser distraidas de su eficaz ejecución por las imprecaciones que múltiples mortales, visitantes y acicaladores de las moradas postreras de sus ya inmortales familiares, lanzaban a diestro y siniestro en su consuetudinaria y piadosa visita anual al lugar. 

no era para menos. por allí no había pasado ni el sursuncorda con una escoba, una azada, un machete o instrumento similar de limpieza. una jungla, señores, en la que no precisamente mis selváticos orígenes me permitían estar a gusto: aquello era un charral de descuidos, una selva de abandonos, un lapidario serotal.

¿sería que ya se iban los responsables municipales y como nos amenazaban por esas fechas estaban "plegando", cerrando carpetas, arreglando su quiosquito a cuenta de dejar a su suerte aún dos meses de necesidades urbanas y ciudadanas?

en fin, no removamos mierditas ya secas (y retiradas) y aplaudamos hoy una iniciativa que ha permitido la visita humanizada a ese entorno que se ubica entre lo divino y lo humano. y aplaudamos sobre todo a sus artífices físicos, que de nada valen ideas y palabras y si no tienen la acción como consecuencia.

y aplaudamos más aún a estos nuestros señores reclusos, licenciados ya en tareas urbanas, que no dudan en echarse a los cauces que sus descuidados conciudadanos no encarcelados mantienen inmundos para librarlos de sus detritus "libres". como les vemos hacer en distintos puntos de la ciudad, permitiendo pensar en salubridades que casi estaban olvidadas y facilitando la primera infraestructura necesaria para otras reconstrucciones y avances de la ciudad en la que pasaremos la mayor parte de nuestras vidas.

no se olvida el gato de los que se acordaron de tal idea. una antigua costumbre que organizada y llevada a cabo en los exigibles  términos de dignidad de trato, pues trabajo es y el trabajo ha de ser ejemplo de relaciones dignas, se convierte en un beneficio centrífugo para todos sus partícipes. los que aplicaron la idea porque más lejos podrán llegar en los objetivos que les encomendaron sus votantes...; los que asumieron la idea y participaron en su correcta ejecución, porque nos demuestran su capacidad de integración, su derecho al respeto y a la consideración de sus iguales en libertad, siendo sus días más amables que tras la dura, angosta e insana reja; y, en fin, los habitantes del espacio beneficiado, por el disfrute que supone vivir en un mejor entorno así como por la satisfacción de ver cerca, útiles y beneficiosos a unos conciudadanos que un día tuvieron un problema del que nadie puede envanecerse de estar sagradamente a salvo.

acállense las bocotas malintencionadas y los ingenios mal pensados, aunque siempre por desgracia estarán ahí: hoy pensando que se trajo a los reos (como ellos los llaman) para ahorrar unos dineros que pasarán a ser pasto de escamoteos y corruptelas; mañana intentando convencer al incauto de que nunca son mejoras las que es capaz de acometer un marginado; y cualquier día, formando una nueva inquisición tan ciega y estúpida como para hacer auto de fe sin darse cuenta con sus propias miserias y pobrezas de espíritu. revisen su actitud y aptitud para con la vida. trabajen más y hablen menos. preocúpense de forma activa y positiva de lo que sucede en su entorno, pero siempre en clave de aportación y mejora, no buscando la discordia gratuita y la zancadilla fácil y envenenada. no vaya a ser que pensemos que deberían ser otros los encerrados.


y a ustedes, señores ingenieros licenciados ciudadanos reclusos míos: ánimos y felicitaciones; ya estoy esperando que les destinen a las cercanías de mi madriguera para prepararles un suculento almuerzo diario de sabroso marisco, manjar preferido de los míos.

¿que le he dado mucho bombo al tema? no se lo discuto: lo tiene.

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